El agua que da vida a andalucía

«Los dos ríos de Granada bajan de la nieve al trigo» escribió Federico García Lorca en su ‘Baladilla de los tres ríos’. En pocas ocasiones, como sucede en Andalucía, el agua y los ríos han sido nexo de unión entre pueblos. Como si de un sistema circulatorio se tratara, por las arterias y venas de Andalucía corre el agua que da vigor a esta gran región, agua sinónimo de vida y prosperidad. Ya lo escribió Juan Rejano (Puente Genil, 1903-México, 1976): «¿El río es vida o es muerte?/ ¿Mi sangre es río o es mar?».

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Desde las altas cumbres de Sierra Nevada a las marismas de Doñana, el agua va de parque nacional a parque nacional, de Reserva de la Biosfera a Reserva de la Biosfera, enclaves donde la Naturaleza da lo mejor de sí. Pocas veces una región, una comunidad, ha estado más íntimamente unida a pesar de las distancias y los accidentes geográficos: las aguas de las cumbres del Mulhacén no podía tener mejor fin, vienen a morir en el Atlántico, en Doñana. «¿Dónde acabará su curso/ y cuándo yo de soñar?», se preguntaba Rejano, inspirándose quizás en un bravío Genil a su paso por su localidad de nacimiento, muy próximo ya al punto en el que el Genil deja dócilmente su identidad en manos del gran río de Andalucía.

Al abrigo de la cara norte del Mulhacén, la cumbre más alta de Sierra Nevada y de la Península, con sus 3.478 metros, las aguas del deshielo empiezan a tomar forma a partir de escorrentías y torrenteras que se recogen en la laguna de la Mosca. «Montes de plata por principio tienes», escribió el antequerano Pedro de Espinosa en ‘La fábula de Genil’, refiriéndose al nacimiento del río. Este primer cauce es el Valdecasillas, aún un tanto desordenado y anárquico, que baja veloz entre lajas y riscos sin vegetación que le sujete ni contenga. Algo más abajo se une con el Valdeinfierno, para pasar a denominarse río Real. Del Veleta, el icono de Sierra Nevada, baja el río Guarnón, y su unión con el Real da ya origen al Genil. Granada, Córdoba, Sevilla y Málaga en menor medida (el río pasa por Cuevas Bajas, en el extremo noreste de la provincia) son acariciadas por las aguas de este río a lo largo de sus 300 kilómetros de longitud cuya cuenca hidrográfica, casi tan extensa como la Comunidad de Madrid, cuenta con el embalse más grande de Andalucía, el de Iznájar: su orilla tiene una longitud de 100 kilómetros y ocupa tierras de las provincias de Córdoba, Granada y Málaga.

En Palma del Río se entrega, generoso, al gran río, el Guadalquivir, con el que hace ya esta última travesía buscando el Atlántico. Sus caminos han ido paralelos, de este a oeste de la región; el Guadalquivir más al norte, bajando desde la cordillera Subbética; el Genil, algo más al sur, desde Sierra Nevada, en la Penibética.

Río vertebrador

Desde Sierra de Cazorla a las Marismas de Doñana son 657 kilómetros de un río vertebrador, que recoge agua de afluentes que provienen de casi todas las provincias andaluzas. Tradicionalmente se localiza su nacimiento en la Sierra de Cazorla, en concreto en la Cañada de las Fuentes, en el término municipal de Quesada. Sin embargo, desde hace unos años hay un movimiento ciudadano y científico que reivindica para Almería el origen del gran río andaluz. Se basan para ello en el hecho de que el río Guadalquivir se une en su margen izquierda a la altura de Úbeda con el Guadiana Menor, y que con criterios científicos y geográficos el río principal sería el Guadiana Menor, y éste nace en un barranco de la Sierra de María, la Cañada de Cañepla. ¿Puede esta constatación científica desvirtuar las palabra de Machado, cuando dice sobre el Guadalquivir «te vi en Cazorla nacer/ hoy en Sanlúcar morir»? O el soneto de Luis de Góngora, en el que se refiere al río en estos términos: «rey de los otros, río caudaloso/…pues dejando tu nido cavernoso/ de Segura en el monte más vecino/ tuerces soberbio, raudo y espumoso». Parece claro que la controversia sobre su origen no desvirtúa la grandeza del río.

Entre peñas

Puede parecer poco romántico venir a nacer en un paraje sin vegetación. Los hermanos Álvarez Quintero no podrían haber dejado escrito «¡Detente aquí, viajero! En estas peñas/ nace el que es y será rey de los ríos, / entre pinos gigantes y bravíos, / que arrullan su nacer y ásperas breñas». Pero una cosa es la literatura, y otra bien distinta la geografía.

Sea en Cazorla o sea en Sierra de María, lo que está claro es que el Guadalquivir es el río de Andalucía: no es río sevillano ni cordobés, aunque sea por derecho seña de identidad de estas bellas capitales; no es onubense ni gaditano, aunque en su desembocadura la amplia marisma bañe territorio de ambas provincias; es el ‘gran río’ de los árabes, el Betis que daría nombre a toda una provincia romana, la Hispania Baetica provincia romana. Es, en palabras del poeta malagueño nacido en Córdoba Pablo García Baena, «…el rey, turbio césar que se desangra/ sobre la propia púrpura de barros».

Sierra Nevada, origen del Genil, cuenta con tres figuras de protección: es parque natural (1989), parque nacional (1999) y Reserva de la Biosfera de la Unesco en 1986. Esto nos puede dar idea de las cualidades paisajísticas, botánicas y zoológicas de este espacio que comparten las provincias de Almería y Granada. Sierras de Cazorla, Segura y las Villas es parque natural (1986), Reserva de la Biosfera desde 1983 y también zona de especial protección de las aves (1987). Doñana es también parque nacional y natural. Pero además, en 1994 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, al estar considerada la mayor reserva ecológica de Europa. Es aquí, en Doñana, donde el Guadalquivir se funde con el Atlántico. Y en estos atardeceres veraniegos, cuando desde Bajo de Guía se observa la inmensidad de un río que deja de ser río, cobran sentido los versos de Antonio Gala: «Cuando la reposada luz entorna los plateados párpados del río».

 

Fuente: Francisco Gutiérrez  http://www.diariosur.es/20130727/adelanto/agua-vida-andalucia-201307270023.html

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Los cuatro elementos clásicos

Los elementos clásicos de la civilización griega fueron Fuego, Tierra, Aire y Agua. Éstos representan en la filosofía, ciencia y medicina griega la comprensión del cosmos donde todo lo existente convive.

Platón los menciona como el origen del pensamiento PreSocrático. Algunas creencias incluían un quinto elemento, el “Éter” o “Quintaescencia.” Estos cinco elementos comúnmente son asociados con los sólidos platónicos.

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Aristóteles añadió el quinto elemento como la quintaescencia, razonando que la Tierra, el Fuego, el Aire, y el Agua eran terrenales y corruptibles, y ya que no había ocurrido nada así en terrenos celestiales, las estrellas no podían estar hechas de ninguno de estos elementos, sino de uno diferente, incambiable; una substancia celestial. La palabra éter fue revivida en el siglo XIX por físicos como un término para el medio invisible que llenaba el universo, el éter luminoso.

Los antiguos griegos consideraban que el agua era uno de los cuatro elementos básicos del universo. Esta creencia viajó por todo el mundo durante siglos sin perder fuerza. Hoy, los científicos afirman que el agua existió desde la formación de la Tierra y que en los océanos se originó la vida.

Los árboles disponen de un reloj interno que regula uso del agua por la noche

Un estudio publicado en la revista “New Phytologist” demuestra que los árboles tienen un despertador interno que afecta a su balance hídrico.

Este estudio realizado por una universidad australiana en colaboración con la Universidad de Lleida resulta importante a la hora de modelizar el balance hídrico de los ecosistemas forestales, así como sis impacto en el clima. Plantea la necesidad de tener en cuenta la regulacón interna para predecir los requerimientos y el uso del agua.

El estudio señala que los pequeños poros de las hojas, llamados estomas, se cierran durante la noche porque no hay posibilidad de realizar la fotosíntesis. Así los árboles evitan pérdidas innecesarias de agua. Pese a ello, los investigadores han constatado que después de la puesta del sol el cierre estomático es máximo, pero poco después de la medianoche los poros se abren de nuevo y facilitan el transporte de agua del suelo a la atmósfera, a través de la planta.

Leer más: http://www.lavanguardia.com/medio-ambiente/20130716/54377839536/arboles-reloj-interno-agua-noche.html#ixzz2ZHv4Pczb

ATAQUES CARDÍACOS Y EL AGUA

Una Gravedad cardíaca retiene el agua en la parte inferior del cuerpo cuando se encuentra en posición vertical (las piernas se hinchan). Cuando el cuerpo se acuesta y la parte inferior del cuerpo busca la altura de los riñones, es entonces cuando los riñones tienden a eliminar el agua porque es más fácil.

Un especialista cardiólogo nos aconseja el tiempo correcto para beber agua:
El agua potable en un momento determinado maximiza su eficacia en el cuerpo
2 vasos de agua después de despertar – ayuda a activar los órganos internos
1 vaso de agua 30 minutos antes de una comida – ayuda a la digestión
1 vaso de agua antes de tomar un baño – ayuda a bajar la presión arterial
1 vaso de agua antes de irse a la cama – evita derrame cerebral o ataque al corazón
El agua a la hora de dormir también ayudará a prevenir en la noche calambres en las piernas.
El Dr. Virend Somers, es un cardiólogo de la Clínica Mayo, quien es el autor principal del informe, en el 29 de julio de 2008 en el Journal of the American College of Cardiology.
La mayoría de los ataques cardíacos se producen en el día, por lo general entre las 6 am y el mediodía. Tener uno en la noche, cuando el corazón debe estar en mayor en reposo, significa que algo raro pasó. Somers y sus colegas han estado trabajando durante una década para demostrar que la apnea del sueño es el culpable.
1. Si usted toma una aspirina una vez al día, tómela por la noche.
La razón: La aspirina tiene una “vida media” de 24 horas, por lo que, si la mayoría de los ataques cardíacos ocurren en las primeras horas de la mañana, la aspirina sería más fuerte en su sistema.
¿Por qué mantener aspirina junto a tu cama?El motivo son los ataques al corazón.
Hay otros síntomas de un ataque al corazón, además del dolor en el brazo izquierdo. También hay que tener en cuenta de un intenso dolor en la mandíbula, así como náuseas y un montón de sudor, sin embargo, estos síntomas también pueden ocurrir con menos frecuencia.
Nota: puede que no haya dolor en el pecho durante un ataque al corazón.
La mayoría de las personas (aproximadamente 60%), que tuvo un ataque al corazón durante el sueño no se despertó. Sin embargo, si se produce, el dolor en el pecho puede despertarlo de su sueño profundo.
Si eso sucede, se toman disueltas inmediatamente dos aspirinas con un poco de agua.
Después: – Llame al 911. Diga “ataque al corazón!”
Siéntese en una silla o en un sofá cerca de la puerta principal, espere su llegada y … no se acueste!

¿Por qué el mar es azul?

Contrariamente a lo que cree mucha gente, el mar no es azul porqué refleje el color del cielo; el mar es azul porqué las moléculas de agua absorben con mayor facilidad las longitudes de onda larga (rojo, naranja y amarillo) y refleja las ondas más cortas, verde y azul; al reflejarse, estos colores son captados por nuestros ojos.

Si bien el agua es incolora porqué toda las longitudes de onda la atraviesan, cuando nos encontramos con una gran cantidad de agua, que además está mezclada con otras sustancias como la sal o el carbonato de calcio es más difícil que la luz las atraviese, y parte de esta luz es reflejada. Cuanta más profundo es el mar mayor es la cantidad de agua y más luz se refleja, por eso el horizonte parece de un color azul más intenso que la orilla. También es cierto que el color del mar se ve alterado si hay una gran cantidad de sedimentos y basura en suspensión, en algunos casos extremos se ve de color marrón y también es cierto que puede verse de color azul o verde de acuerdo a la profundidad de las aguas ya a la presencia de vegetación submarina.

En resumen, el color del mar está relacionado con la posición del Sol, la presencia o no de nubes en el cielo y la agitación de las aguas.