Reciclar agua de lluvia. Cómo aprovechar los recursos naturales.

El agua pluvial es un recurso natural que pocas veces sabemos aprovechar. La primavera se caracteriza por ser la estación más lluviosa del año, pero el agua cae del cielo y discurre del tejado a las cañerías sin pena ni gloria, desperdiciando todo su potencial y su riqueza. A continuación te presentamos las posibilidades de ahorro que nos ofrecen los sistemas de aprovechamiento del agua de lluvia.

Recoger y aprovechar el agua pluvial era una práctica habitual hasta hace tan sólo un siglo, sobre todo en las zonas rurales, cuando el suministro todavía no estaba canalizado. Con la llegada del agua potable a las casas el uso de agua de lluvia ha ido perdiendo importancia, sin embargo, instalar sistemas para aprovecharla nos puede ayudar a ahorrar hasta un 50% del suministro. Sigue leyendo y descubre cómo funcionan y qué beneficios tienen estos equipos.

Calidad, cantidad y ahorro.

De media, el consumo de agua por persona en una vivienda supone algo más de 150 litros diarios, de los cuales, un 50% va destinado al uso del inodoro, la limpieza, el riego y el funcionamiento de la lavadora y el lavavajillas. Si bien solemos utilizar agua potable para estos menesteres, lo cierto es que ésta sería fácilmente reemplazable por agua de lluvia.

De hecho, el agua de lluvia resulta idónea para su aprovechamiento doméstico debido a su excelente calidad: no tiene cloro, ni productos químicos, ni cal, por lo que la ropa, los electrodomésticos y hasta las plantas se beneficiarían de la pureza del agua pluvial. Al ser mucho más blanda que la del grifo, podemos ahorrar hasta un 50% del detergente en la lavadora y el lavavajillas. Además, al no tener cal se evitan problemas en las tuberías o en el bombo de la lavadora, y supone un agua de riego más natural.

Las ventajas del uso del agua de lluvia son, principalmente el ahorro de los usuarios y su beneficio ecológico, y es que, la sequía y la escasez de agua son uno de los problemas ambientales más importantes de nuestro país que genera, a su vez, que la factura de este suministro sea cada vez más elevada.

Los defensores del aprovechamiento de agua de lluvia señalan que la cantidad de agua gratuita que se puede lograr es también importante. Así, con un aguacero de 30 litros por metro cuadrado y una superficie de recogida de 150, se puede obtener una reserva de 4.500 litros de agua.

Si consideramos que en nuestro país la media de lluvia anual supera los 500 litros por metro cuadrado, y tomamos como ejemplo un edificio con una cubierta de 100 metros cuadrados y un aprovechamiento del 80%, obtendríamos unos 40.000 litros de agua gratuitos cada año.

La instalación

La instalación de sistemas de aprovechamiento de agua pluvial se lleva haciendo desde hace muchos años en países del Norte de Europa, como Alemania o Suiza, entre otras, y, desde hace menos, en zonas de España como Levante, Baleares o Galicia.

Para empezar, a la hora de contratar una empresa instaladora, ésta deberá tener en cuenta los siguientes aspectos para poder colocar un depósito con un tamaño óptimo.

– La cantidad de lluvia media sobre la zona: es preciso recordar que el agua de lluvia suele captarse en unos meses precisos y que debe conservarse para ser utilizada durante el periodo posterior hasta la nueva época de lluvias.

– El tamaño de la superficie de recogida: la superficie del tejado o la cubierta determinará en gran medida la capacidad de almacenaje para cada vivienda.

– El tipo de necesidades a cubrir: a la hora de hacer la instalación es importante saber para qué queremos el agua de lluvia que recogemos. Si sólo la
queremos para actividades que no requieren del empleo de agua potable o si además la queremos utilizar para el uso humano, por ejemplo, para cocinar, beber, alimentar animales, etc., ya que, en éste último caso, necesitaremos la colocación de una depuradora.

Una vez tengamos claros estos aspectos podremos saber cómo se complementará con otras fuentes de agua.

El funcionamiento

En cuanto a su funcionamiento, los sistemas de recuperación de aguas pluviales suelen consistir en un depósito subterráneo y una red de abastecimiento. Así, cuando llueve, el agua del tejado transcurre por unos canalones, se filtra, y se almacena en el tanque subterráneo. Al estar bajo tierra, se consigue que el almacenamiento no ocupe espacio en la casa y que el agua se conserve mejor.

A su vez, en la vivienda se instala una red paralela a la del agua potable que suministra el agua mediante unas bombas hidráulicas y unos controladores de volumen a aquellos puntos donde queramos utilizarla como el inodoro, la lavadora, el jardín o el lavavajillas. La red se puede configurar para que se dé prioridad al uso del agua del tanque, pero, si el depósito se agota, el sistema enciende un control de abastecimiento que lo conecta automáticamente al agua de la red.

Para garantizar la calidad del agua, es importante filtrarla antes de su recolección. Mantenerla en condiciones oscuras y cubrir el tanque con una malla antimosquitos nos ayudará a que el agua mejore con el tiempo. En este punto debemos señalar que, después de un periodo de sequía, es recomendable no recolectar el agua de los primeros minutos de lluvia pesada.

En el caso de querer utilizar el agua de lluvia para el riego del jardín, existen depósitos específicos. Sólo tendremos que adaptar un pequeño filtro a la bajante de agua del tejado, y conectarlo al tanque para poder almacenar agua pura.

Diseño básico del sistema de recogida

El diseño básico de recogida de aguas pluviales consta de los siguientes elementos:

1. Cubierta: en función de los materiales empleados tendremos mayor o menor calidad del agua recogida.

2. Canalón: para recoger el agua y llevarla hacia el depósito de almacenamiento. Antes de los bajantes se aconseja poner algún filtro que evite entrada de hojas y similares.

3. Filtro: necesario para hacer una mínima eliminación de la suciedad y evitar que entre en el depósito o cisterna.

4. Depósito: el tanque donde se almacena el agua ya filtrada. Su lugar idóneo es enterrado o situado en el sótano de la casa, evitando así la luz, que provocaría algas, y la temperatura, que genera bacterias. Es fundamental que posea elementos específicos como deflector de agua de entrada, sifón rebosadero antiroedores, sistema de aspiración flotante, sensores de nivel para informar al sistema de gestión, etc., de forma que se pueda garantizar la calidad del agua.

5. Bomba: es la que distribuye el agua por la red alternativa al suministro de agua potable y la lleva a los puntos previstos como pueden ser la lavadora, el inodoro, el lavavajillas… Es muy importante que esté realizada con materiales adecuados para el agua de lluvia y que sea eficiente energéticamente.

6. Sistema de gestión agua de lluvia-agua de red: consiste en el mecanismo por el cual tenemos un control de la reserva de agua de lluvia y la conmutación automática con el agua de red. Es fundamental para aprovechar el agua de lluvia, pero innecesario, como es lógico, si no existe otra fuente de agua.

7. Sistema de drenaje de las aguas excedentes, de limpieza, etc.: puede ser la red de alcantarillado, o el sistema de vertido que disponga la vivienda.

Opcionalmente antes del filtro, puede insertarse un sistema automático de lavado de la cubierta, que permite desechar de forma automática los litros iniciales de agua con más suciedad en las primeras lluvias después del verano.

Otros sistemas

En el mercado existen otros sistemas que ayudan a recolectar el agua, si bien no resultan ni tan prácticos, ni tan provechosos. Así, desde hace unos años existen captores de niebla, unas finas redes que condensan el agua en sus filamentos. Ésta se recoge en recipientes que luego son transportados mediante tuberías a los usuarios. Como es lógico, éste sistema sólo es provechoso en zonas muy áridas, en las que sufran escasez hídrica, pero no han conseguido generalizarse por su coste, su fragilidad y sus necesidades de mantenimiento, entre otros factores.

Fuente: Fotocasa

Beneficios del agua según su composición

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En España existen más de un centenar de aguas minerales naturales, todas ellas distintas, que reflejan la riqueza geológica de nuestro país. Lo que diferencia a cada una de ellas es la composición mineral constante que incorporan. Atendiendo a esta composición, los beneficios que puede aportar a la salud son:

AGUAS MINERALES COMPOSICIÓN  MINERAL/litro BENEFICIOS
Bicarbonatadas o alcalinas Más de 600 mg/L de bicarbonatos Facilitan la digestión y neutralizan la acidez de estómago.
Cálcicas Más de 150 mg/L de calcio El calcio del agua se absorbe bien por el organismo y contribuye a la mineralización de huesos y dientes. Se recomiendan para embarazadas, niños, ancianos y para prevenir la osteoporosis.
Magnésicas Más de 50 mg/L de magnesio Contribuyen a la mineralización de huesos y dientes y pueden resultar ligeramente laxantes. Ayudan a combatir el estrés.
Hiposódicas H: menos de 20 mg/L de sodio H: benefician a quienes sufren alteraciones renales, hipertensión o retención de líquidos y a los bebés y personas mayores.
Fluoradas Más de 1 mg/L de fluoruros Pueden prevenir la caries dental.
Carbónicas o con gas Más de 250 mg/L de anhídrido carbónico natural o añadido Estimulan el apetito y facilitan la digestión.
Aguas de mineralización débil (hasta 500 mg/L de residuo seco) o de mineralización muy débil (hasta 50 mg/L de residuo seco) Facilitan la producción volumétrica de orina. Pueden estar indicadas para la preparación de alimentos infantiles y la prevención y deshecho de cálculos renales.

Los cuatro elementos clásicos

Los elementos clásicos de la civilización griega fueron Fuego, Tierra, Aire y Agua. Éstos representan en la filosofía, ciencia y medicina griega la comprensión del cosmos donde todo lo existente convive.

Platón los menciona como el origen del pensamiento PreSocrático. Algunas creencias incluían un quinto elemento, el “Éter” o “Quintaescencia.” Estos cinco elementos comúnmente son asociados con los sólidos platónicos.

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Aristóteles añadió el quinto elemento como la quintaescencia, razonando que la Tierra, el Fuego, el Aire, y el Agua eran terrenales y corruptibles, y ya que no había ocurrido nada así en terrenos celestiales, las estrellas no podían estar hechas de ninguno de estos elementos, sino de uno diferente, incambiable; una substancia celestial. La palabra éter fue revivida en el siglo XIX por físicos como un término para el medio invisible que llenaba el universo, el éter luminoso.

Los antiguos griegos consideraban que el agua era uno de los cuatro elementos básicos del universo. Esta creencia viajó por todo el mundo durante siglos sin perder fuerza. Hoy, los científicos afirman que el agua existió desde la formación de la Tierra y que en los océanos se originó la vida.

Los árboles disponen de un reloj interno que regula uso del agua por la noche

Un estudio publicado en la revista “New Phytologist” demuestra que los árboles tienen un despertador interno que afecta a su balance hídrico.

Este estudio realizado por una universidad australiana en colaboración con la Universidad de Lleida resulta importante a la hora de modelizar el balance hídrico de los ecosistemas forestales, así como sis impacto en el clima. Plantea la necesidad de tener en cuenta la regulacón interna para predecir los requerimientos y el uso del agua.

El estudio señala que los pequeños poros de las hojas, llamados estomas, se cierran durante la noche porque no hay posibilidad de realizar la fotosíntesis. Así los árboles evitan pérdidas innecesarias de agua. Pese a ello, los investigadores han constatado que después de la puesta del sol el cierre estomático es máximo, pero poco después de la medianoche los poros se abren de nuevo y facilitan el transporte de agua del suelo a la atmósfera, a través de la planta.

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