Los cuatro elementos clásicos

Los elementos clásicos de la civilización griega fueron Fuego, Tierra, Aire y Agua. Éstos representan en la filosofía, ciencia y medicina griega la comprensión del cosmos donde todo lo existente convive.

Platón los menciona como el origen del pensamiento PreSocrático. Algunas creencias incluían un quinto elemento, el “Éter” o “Quintaescencia.” Estos cinco elementos comúnmente son asociados con los sólidos platónicos.

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Aristóteles añadió el quinto elemento como la quintaescencia, razonando que la Tierra, el Fuego, el Aire, y el Agua eran terrenales y corruptibles, y ya que no había ocurrido nada así en terrenos celestiales, las estrellas no podían estar hechas de ninguno de estos elementos, sino de uno diferente, incambiable; una substancia celestial. La palabra éter fue revivida en el siglo XIX por físicos como un término para el medio invisible que llenaba el universo, el éter luminoso.

Los antiguos griegos consideraban que el agua era uno de los cuatro elementos básicos del universo. Esta creencia viajó por todo el mundo durante siglos sin perder fuerza. Hoy, los científicos afirman que el agua existió desde la formación de la Tierra y que en los océanos se originó la vida.

Agua nebulizada

Los sistemas de agua nebulizada optimizan la utilización del agua mediante la división en gotas de muy pequeño tamaño. Con ello se consigue maximizar la superficie de intercambio de calor, facilitando la evaporación. Estos sistemas reducen el riesgo de daños por agua sobre los equipos protegidos.

Para conseguir esta fina división, se utilizan unas boquillas especialmente diseñadas y presiones de trabajo, normalmente, de entre 4 hasta 200 bares.

Sus ventajas:

  • Reducción drástica de la temperatura del riesgo protegido en presencia de fuego.
  • Adecuado en fuegos profundos
  • Adecuado en fuegos de líquidos inflamables, eliminando el riesgo de reignición.
  • Mínimos daños por agua (se utiliza una cantidad reducida de agua)
  • Facilidad de recarga
  • Ecológico: no perjudica el medio ambiente
  • Economía en la recarga del sistema
  • No genera productos de descomposición
  • Menos sensible a la estanqueidad de la sala.